LA POESIA Y LA PINTURA, 1626. Francesco Furini. Galería Palatina, Florencia. "La armonía es más fuerte que la luz"

Descripción de cuadros para Guillermo

DEL ENTIERRO DE LAS MENINAS Y OTROS ASUNTOS (de Juan Manuel Roca)





                                     I.

No es de suyo permitido asistir a un entierro a los bufones.
Ni Mari Bárbola ni Nicolás Pertusato, enanos de la corte,
Ni siquiera la infanta Margarita María asisten
Al entierro de las Meninas, damas de honor dignas
Del más blanco Alcázar. El pintor ha muerto antes
Que las Meninas, aunque allí lo veamos, con su pincel
Y su paleta, de seguro pintando el cuadro donde
Ocurre el universo. El perro Fides, el fiel
Can que soporta las patadas menudas del enano,
Quizá ladre a su sombra en la eternidad. José Nieto, aposentador
De la Reina, ya se fue de la puerta, andando en puntillas
Por senderos de bruma, por los fríos salones del Escorial.
El espejo, descongelado, ha engullido
Los torsos, las manchas tutelares de los soberanos.
Don Diego sopla un aliento humano a la infanta, a las Meninas
Y bufones, y hasta el perro tiene algo de triste humanidad.
No así los reyes, flotantes en el cristal como si fueran
Más reflejo que mirada, más eco del espejo que del mundo
No es de suyo permitido asistir a un entierro a los bufones.


                                II.

Pero es de ley que asistan a su propio entierro los bufones.
Lejos del lienzo, lejos de Velásquez, lejos del viejo Imperio,
Su Beatífica excrecencia llama, de nuevo, a sus payasos.
La noche es vieja desdentada, madrastra de un país
Que no conoce el sueño. Un cartel los llama por su paga:
Botones de hojalata, flores tardías, lentes ahumados
Para no ver las carnes del Rey que va desnudo por las calles.
Una luna frugal para su hastío: la bufonería, los poetastros
Lamen su pan, alquilan las cabezas para comprarse un sombrero.
Es de ley que asistan a su entierro los bufones
Cuando cruza la tarde, desangrando rosas.
Más enanos que Mari Bárbola, mucho más que Pertusato,
Los cortesanos, donde uno mire, los huecos cortesanos,
Reyes sin trono, torres sin almenas, ruecas sin hilo.
Por allí cruza la tarde, desangrando rosas.