LA POESIA Y LA PINTURA, 1626. Francesco Furini. Galería Palatina, Florencia. "La armonía es más fuerte que la luz"

Descripción de cuadros para Guillermo

MONJE A LA ORILLA DEL MAR (de Jesús Hilario Tundidor)

Monje a la orilla del mar
Caspar David Friedrich

























Solo de oscuridad. La extendida
materia, caído el sol, en éxtasis
de novilunio. Los infinitos
cielos de la noche, sus inoíbles
pobladores... Solo de oscuridad,
también de lumbre y rayo.
Así se ocupa tu callado abismo.

Si cópula de un sueño, inabarcable
desaliento que en el saber construye
la realidad. El pensar que edifica
actuando su torpe papel trágico
en el viejo teatro de la contemplación.
Es la hora: ¡Despierta! Escucha todo
lo que es vivir y sus alrededores
y que jamás te ciegue la esperanza
de la verdad que no alcanzaste nunca.

Es ya la hora, has dicho: callejuelas
que no se ven, caminos que no tienen
espacio y las olas en paz.. Tu dentro
se perpetra en la hondura, ni arenas hay
ni grietas hay, sólo tormenta ¿Es nada
lo creado? ¿Una desolación? Actúa
tu palabra sin ruido: horada, hunde
el establecimiento de los jueces
pues que nada protege de la muerte.

Calla tú, mente mía, emoción mía.
Calla, entusiasmo, intimidad, oh, brumas.
Más allá está la niebla y el silencio
por los harapos tristes del lenguaje.
Son aproximaciones, cercanías,
un sutil merodeo que establece
la soledad: los claustros de la sombra,
el monasterio pertinaz del alma
junto a sus laberintos, la miseria
de lo existente... Es la hora. Y no hay nadie.

Lo que nunca soy yo. Lo que no sé.
La curva analogía del asombro.
¿Y aún estás esperando? ¿Celaje
el conocer, despoblado desierto
la verdad? Fría la playa duda
si espuma son las olas, si son aire.
Si es audaz la falacia de los sueños,
la seducción de la alabanza. Tiempo es
de alcanzar ya lo humilde: Tú sí eres tú
puesto que Dios no existe. No existe.
Pero sus manos musicales tocan
el arpa que es el mar, su fértil noche
que provoca la luz del universo.




(del poemario "Las llaves del reino"  Editorial: Hiperión )