LA POESIA Y LA PINTURA, 1626. Francesco Furini. Galería Palatina, Florencia. "La armonía es más fuerte que la luz"

Descripción de cuadros para Guillermo

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PINTEMOS AL PINTOR (de Gonzalo Rojas)


Pintemos al pintor que no pinta.
                                                        Me espanta
con su altivez de hipertenso. Tan orondo,
tan locuaz en la cursi sobremesa
de los snobs.

¿Y el Ojo?

¿Dónde 
dejaste
el Ojo para ver
que
vives
en la trampa
y 
en
el autoperdón
de 
los 
estériles?




RETRATO DE MUJER ( de Gonzalo Rojas)



Siempre estará la noche, mujer, para mirarte cara a cara,
sola en tu espejo, libre de marido, desnuda
con la exacta y terrible realidad del gran vértigo
que te destruye. Siempre vas a tener tu noche y tu cuchillo,
y el frívolo teléfono para escuchar mi adiós de un solo tajo.

Te juré no escribirte. Por eso estoy llamándote en el aire
para decirte nada, como dice el vacío: nada, nada,
sino lo mismo y siempre lo mismo de lo mismo
que nunca me oyes, eso que no me entiendes nunca,
aunque las venas te arden de eso que estoy diciendo.

Ponte el vestido rojo que le viene a tu boca y a tu sangre,
y quémame en el último cigarrillo del miedo
al gran amor, y vete descalza por el aire que viniste
con la herida visible de tu belleza. Lástima
de la que llora y llora en la tormenta.

No te me mueras. Voy a pintarte tu rostro en un relámpago
tal como eres: dos ojos para ver lo visible y lo invisible,
una nariz arcángel y una boca animal, y una sonrisa
que me perdona, y algo sagrado y sin edad que vuela en tu frente,
mujer, y me estremece, porque tu rostro es rostro del Espíritu.

Vienes y vas, y adoras al mar que te arrebata con su espuma,
y te quedas inmóvil, oyendo que te llamo en el abismo
de la noche, y me besas lo mismo que una ola.
Enigma fuiste. Enigma serás. No volarás
conmigo. Aquí mujer, te dejo tu figura.

TELA DE CHAGALL (de Gonzalo Rojas)

Entonces para la pintar voy a inventar a una mujer
llamada Hannah
de Murcia por lo bíblico
y azafrán del nombre, voy
mariposa de una vez a escribirla
en el aire ciego como habría hecho Borges
de Buenos Aires con aroma
y aceite de Chagall hasta quedar pasado a Chagall
de ver y de intraver por dentro la mariposa
temblorosa, pordiosero
de su lozanía, voy a imantarla
en varias direcciones: 1) hacia el sur
contra el pathos y a favor del distanciamiento, 2)
sin grandes precauciones ligera
hacia las estrellas del Este, 3) terráquea
al Oeste y medieval, esto quiere decir total
y mortal en el encantamiento, 4) al norte
además que es por donde sale Heráclito.

Vestida
así no habrá espalda
más hermosa de muchacha, línea
de la nariz, nácar
más traslúcido de piel, ventilada
más aérea para la danza, casta
y libertina como ha de ser la sangre de la mujer
eximia de afeites, amapola
entre los venados velocísimos, gozosa
de parto.

Pintada de sí pueda la invención
gloriosa unirme a sus arterias por hierogamia
de suerte que novilla y Zeus hagan otra
mariposa más verde,
                         pueda ahora
que es jueves entrar en la figura
otros nueve meses y salir volando de adentro
de su esbeltez, riendo
de ser rey como Borges y crezca
Buenos Aires pese al verano
cruel, y lo arbitrario
de la pérdida sea elegancia, un
sosiego de palomas, y Hannah
de Murcia por lo visto exista viniendo
en su vestido blanco de vidrio,
                       y yo
perdure de ella.