LA POESIA Y LA PINTURA, 1626. Francesco Furini. Galería Palatina, Florencia. "La armonía es más fuerte que la luz"

Descripción de cuadros para Guillermo

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VIRGEN CON CESTO DE FRUTAS (de Pablo García Baena)



Anónimo. Siglo XVI

 Baja la Virgen por el dulce aprisco.
Trae una cesta llena de bellota.
Carlos Edmundo de Ory.


Con las primeras lluvias de septiembre
Santa María baja
desde las lejanas provincias que dibujan las nubes,
desde los amplios horizontes que constelan los astros,
llega a la tarea suya de la misericordia.
Y las escolanías cantan sin tregua
te saludan los campos:
sementeras tempranas, la pisa de lagares,
la oliva prieta con el óleo indulgente y último.

Vuestros ojos reclinan
la tristeza almendrada que viera Fray Angélico,
y miráis el legado terrenal del otoño,
la criatura selvática
que la cellisca viste y desnuda del oro
agreste de las hojas,
tal un fauno escapado de antiguas paganías.
Miráis en el ornato doloroso del cesto
el limón y las cidras
-disimulad si veis la manzana picada-
el áspero membrillo, tersura de los nísperos,
la breva embarazada de cárdenas mieles,
la bujeta cerrada de castañas, y nueces y bellotas.

Acéptalos. Acéptanos.

TAZA DE AGUA Y ROSA SOBRE BANDEJA (de Pablo García Baena)


Francisco de Zurbarán


En el vasar oscuro
un ascua de metal en la bandeja,
plata o estaño, alumbra
la taza en la lunaria loza de Triana
que anilla el agua viva,
y una rosa entreabre
los expirantes labios de sus pétalos
porque aún su morir se alabe en el aroma.
La clausura de luz
apenas ilumina rosa, bandeja, arcilla y el silencio
se hace de tacto en el aire espeso.
Sosiego de la tarde o la mañana,
en el igual breviario de los días.

Como un astro apagado
gravita la bandeja y su liviano peso,
alegoría y cifra de renuncias,
y a la vez del deseo de ojo lince y sanguino
que violenta la regla:
frialdad de los metales en rígida obediencia,
indigencia del agua,
carnal rosa nocturna de los súcubos,
turban  vigilia y sueño del cartujo.
Esa sed , ese olor de los sentidos.

MUSEO (de Pablo García Baena)




Había un vaso con lilas
pintadas, goteantes
en aquel lienzo de la Frick Collection.
No eran las que compraba
mi madre, recién alba,
en el huerto de Cobos.
Mas olían a infancia y a pupitre,
abriendo alguna puerta
a ese país amargo, secreto y dulce.




(de la antología "Poesía completa 1940-2008".  Ed: Visor)



A UN CUADRO DE ANTONIO DEL CASTILLO (de Pablo García Baena)


Bautismo de San Francisco de Asis
(Museo de Bellas Artes de Córdoba)
Antonio del Castillo Saevedra



Ese fondo católico y sombrío
 
ante el que brotan, lirio azul, los niños…
Sangre azul ellos, en la azul corola
de las chupas azules, que le prestan
apostura distante y gallardía.
Camareros de un sagrado oficio,
al hombro la toalla como estola,
portan graves el ánfora crismal,
el don ceñido, en circular batea,
del agua muerta de los cabujones.
Llamea la credencia con el oro
de las tecas, rebrillan los viriles,
en el mirar oscuro y en alerta
del caballero regidor del séquito
de los azules niños celebrantes.
Esta inocencia azul,
y la gozosa opresión del rito
¿por qué te trae ahora el halago de días primaverales,
                          cuando el campo respira con la clara alegría de la lluvia
                                                                                                            instantánea
como un pecho exhalando, libre, el negro nubarrón del
invierno difunto
y grana en el torvisco la baya acre y roja
y las campanillas suenan, rosas, sobre los setos?
¿Por qué vuelve la gruta de tarajes y zarzas
y su lecho de secas hojas sonantes,
y el río borbotea como un pez que agoniza en la orilla?
Niños, no os ocultéis en ese sombrajo de ramas,
¿qué hacéis?
Y sientes dulce y triste el peso de la culpa.
¿Era eso el edén de las estampas? ¿Esa la voz antigua?
¡Qué ligero corres por la suave colina húmeda, al sol dichoso!
Y alguien, ensangrentado, alza el cáliz amargo
de la pasión.



(del poemario "
Los Campos Elíseos". Editorial Pretextos)

EL GRECO. ORACIÓN DEL HUERTO (de Pablo García Baena)

Oración del huerto
El Greco





Ángel de nieve y rosa que  la oscura
noche del huerto alumbras con jazmines:
¿Pañuelo de encajeros serafines
traes en tus manos, de la luz blancura?

Mira que Aquel que entre la escarcha pura
nació en Belén al son de los violines,
perlas de sangre llora en los jardines
hoy, preparando ya su sepultura.

Almohada de nube son las peñas
para los cuerpos que sin fe, dormidos,
quiebran los fríos lazos de la aurora.

Alma, sean tus ojos como aceñas
y olvidando el licor de los sentidos
bajo las crenchas de la noche llora.

EVA -Lucas Cranach- (de Pablo García Baena)



Adan y Eva
Lucas Cranach






Alhájame el deseo con tus manos,
cubre mi desnudez del velo de tus besos
y puéblame de frondas, de fuentes, del calor
de tu abrazo segando los estíos de mi sangre.
Anide en mis cabellos el celo de los pájaros
y sean alas los labios buscando en la caricia
la sombra que trae el sueño.
Atavía mi oído con tu palabra bronca
tal lúbricos pendientes,
y que mi vientre crezca con tus hijos feroces,
jinetes arrasando inocencias y páramos,
y el crimen sea entre ellos como cizaña eterna.
Alcánzame granadas encendidas, o brasas
si me niegas tus frutas, y ése sea mi destierro.
Pero no tengas miedo de serpientes ni ángeles:
yo soy el Paraíso.

















(de la antologia "Poesía completa 1940-2008"  Ed: Visor)