LA POESIA Y LA PINTURA, 1626. Francesco Furini. Galería Palatina, Florencia. "La armonía es más fuerte que la luz"

Descripción de cuadros para Guillermo

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IN MEDIO NOCTIS... ( de Marina Aoiz Monreal)


Rayos ardientes penetran y abrasan.
Quizá nadie te dijo que podías ser feliz.
In medio noctis vim suam lux exenit.
Qué te contó Rembrant.
¿Tomaste la muerte para ir a una estrella?
Dónde quieres que coloque tu sombrero de paja.
Sien encontró la luz en tu corazón.
Theo murió de pena.
La viña roja jamás perdió las hojas.
Los lirios de Sanint Paul valen seis mil millones.
De pesetas. ¿Nunca regresan los libros hermosos?
Ay, tus cartas... ¡qué lástima!
¡Mira esa estampa japonesa!
La oreja de Van Gogh está de moda.
Ya sé que te da mucha risa.
Mil lienzos, aburridos en elegantes museos,
redimen la amarga condena. Cegadora belleza.
¿Para qué sirvió tu infatigable errancia?
Vincent, hermano de pólenes-pigmentos y lunas de violeta.
Amarillas galaxias espirales
en su mullido seno te miman, te abrazan.


BELLA DE CUELLO BLANCO (de Marina Aoiz Monreal)


Abría la ventana, y con Bella entraban
en mi cuarto azul de cielo, el amor
y las flores. Vestida toda de blanco
o de negro aparece desde hace ya tiempo
en todos mis cuadros como guía de mi arte.

Marc Chagall


Bella con collar blanco, 1917
Marc Chagall



Le amo como al sol y la poesía.
Mientras él, del alma de los ópalos y amapolas
pide prestados iridiscencias y rojos,
espío su hermosa nuca entre las flores del saúco.
Le amo como a la luna y la música.
Su violín que es un pincel, un trineo y una vaca
arrulla los espasmos de la guerra gris
y nuestros corazones de moras y frambuesas
proyectan la luz para la vida nueva.
Sólo hay un pan negro y nueces
en la alacena; y al otro lado de la calle
un rumor de pasos inquietos. Pero yo le amo
como al cielo lila y entre sus brazos
me crecen alas y tratas de manzana
y la vida es una frondosa enredadera
y un gallo de colores sobre el que cabalgo
confiada. Cuando a veces estoy triste
él me habla del azul consolador;
entonces sé que debo expandirlo,
ese azul, ese amor, el azul…
como semillas generosas a merced del viento.









Marina Aoiz Monreal, del libro Admisural. Ed. María del Villar Berruezo,
Tafalla 1998.

LOS PINCELES (de Marina Aoiz Monreal)


El espejo del cielo
guardado en una caja de acuarelas.
Los pinceles
sedosos y corteses
caballeros del pudor
y las galantes maneras
precisan un poco de locura. Pasión
entre el color y el agua. Corazón y sexo.



(del poemario "Don de la Luz", 2006. Edelphus Ediciones)


EL ÁNGEL DE TOBÍAS (de Marina Aoiz Monreal)

Tobías y el ángel
Goya









hacia 1787 lo pintó Goya
alumbró el lienzo
con la levedad de la luz sagrada

una túnica de arroyo lácteo
la vida sabia y sosegada
el consejo dulce del hermano

camino del corazón
por las aguas límpidas
ojo de pez para escrutar el cielo

EL CUMPLEAÑOS (de Marina Aoiz Monreal)



El cumpleaños, 1915.
Marc Chagall


Bella y Marc
en la danza ingrávida de un beso
celebran el perfume de las rosas
el tacto cosquilloso del helecho

todo el universo se halla dentro
de su cuarto-corazón
engalanado con sencillez y ligereza

él se mece en el lenguaje del color
en el vaivén del oleaje de la búsqueda
Marc se asombra de vivir la poesía 

Bella conjura las sombras de la guerra
con sus tartas y ritos cotidianos
en el deseo de su amado alza cometas


(del poemario "hueso de los vientos".  edelphus ediciones)


EL PASO DE LA LAGUNA ESTIGIA (de Marina Aoiz Monreal)



Caronte cruzando la laguna Estigia
(Joachin Patinir)























Joachin Patinir colocó en su pintura
un ángel a la derecha del paraíso

con insistencia llama al alma
que Caronte conduce en su barca

el agua es más de aire que de fuego
y el espíritu de una blancura translúcida

arduo el viaje lento el deslizarse
por las ondas concéntricas de la ultravida

una pluma en la balanza pesaje al alba



(del poemario "Hueso de los vientos". edelphus ediciones, 2005)





MUCHACHO MORDIDO POR UN LAGARTO (de Marina Aoiz)

Muchacho mordido por un lagarto.
Caravaggio


I.

Rosa de nácar prendida en el cabello
por el amor perentorio. Bebedora insaciable
de un agua noble brotada del manantial del sueño.
Él viste acaso sábana que sabe demasiado.
El éter de esa rosa de sed se mezcla con el deseo
en la habitación del miedo, donde la luz abrasa.
Ardor de cuerpos en el crescendo de la tarde.

Hambre de cerezas para aliviar la soledad
de cierto abandono tras el placer inesperado.
La luz, fuego en la boca y en el hombro,
se derrama sobre la tela blanca. Ha mordido
unos labios, ha mordido los dedos rosados
con sabor a fruta ácida y ya es hora
de succionar el dulzor de la carne vegetal,

sin los gusanos del arrepentimiento. Por eso huye
de la alcoba hacia el rincón de las viandas.
Entre los frutos, cómplice de ocultas espinas
de la rosa húmeda, un lagarto se agarra a la uña tierna
con sus pequeños dientes afilados. El dolor punzante
del dedo corazón asciende por el brazo. Frunce las cejas.
Grita. Saturno ríe a carcajadas. La vida quema.



II.

La intimidad se descompone en el interior del búcaro
y el agua se torna roja en la lucha de luz y sombra.
Todo se oscurece. El viento de las negras mariposas
agita las ocres cortinas de la estancia. Juventud,
fragilidad del tiempo, semillas encerradas.
La muerte agazapada en el llanto contenido. La sangre
no distrae la creciente pasión de pinceles y pigmentos.


(del libro Islas invernales. Colección Daniel Levi, Córdoba 2011)

LA LLAMADA (de Marina Aoiz)


La llamada.
Remedios Varo.

me llama la llama
porque llama
de la ausencia soy

matraz de la palabra

visión abierta
puerta de piedra
cristalina

ópalo de fuego

tránsito

a la llama me entrego


elixir del sueño

dulcemente asciendo


dormid
dormid
mis tiernos luceros

LA DULCE LUZ (Marina Aoiz Monreal)

Rubliov pinta tres ángeles
en apacible coloquio.
Sumidos en profunda meditación,
los tres ángeles
inclinan con suavidad la cabeza.
Unidos por la dulce luz espiritual,
se muestran serenos, quizás algo tristes.

Quizá algo tristes,
ante La Trinidad, inclinamos
la cabeza confundidos, perdidos
en este laberinto de colores estridentes
y sospechosos ruidos. Peregrinos.
Hacia el sueño, hacia todo lo que duerme,
nos encontramos en el centro
de un pensamiento universal.
Hermanos de las esquinas,
aspiramos al canto.








Del poemario "Códigos del instante", Ediciones Edelphus, 2009.
Cuadro: "La trinidad", de Andrei Rubliov.