suspenso el ánimo ante tal grandeza
donde tiene su asiento la belleza,
nuncio del siglo de oro que venía.
Pródiga filigrana en armonía
para engarzar Minerva a la realeza,
lienzo de singular delicadeza
que es retablo, tapiz y orfebrería.
En la piedra color del arrebol,
labrado por cincel renacimiento
para el templo albergar del pensamiento,
en el albor de una esforzada España
que el orbe encendería con su sol,
pasmando al mundo por su inmensa hazaña.