LA POESIA Y LA PINTURA, 1626. Francesco Furini. Galería Palatina, Florencia. "La armonía es más fuerte que la luz"

Descripción de cuadros para Guillermo

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MORANDI: UN EJEMPLO (de Eugénio de Andrade)



Había anochecido. Yo hablaba de Morandi como ejemplo de un arte poética que, a pesar de la desmaterizalización de los objetos y del aura de silencio que los inmovilizaba en su pureza, no se desvinculaba nunca de la realidad más común y trémula, cuando alguien me interrrumpió: - Yo lo conocía, era intratable, vivía en Bolonia con dos hermanas, casi no salía de casa más que para irse de putas. - Está bien, volví yo, si lo necesitaba para pintar depués como Vermeer y Chardin, benditas sean tosas las putas del cielo y de la tierra. Amén.





MORANDI (de Alfonso Costafreda)


Bodegón. Morandi
























Veo en esa botella 
el color verde oscuro  
y el esfuerzo del hombre 
para fijar aquí 
brevísimo y patético mensaje. 

Naturaleza muerta, 
retrato de sí mismo.



MORANDI ( de Adam Zagajewski)


Las cosas velaban incluso de noche
cuando él dormía y soñaba con África;
el jarro de porcelana, dos regaderas,
verdes botellas de vino, un cuchillo.
Cuando él dormia tan profundamene como puede dormirse
sólo el creador mortalmente cansado,
las cosas se reían y la rebelión estaba cerca.

La regadera curiosa de largo pico
trataba con fervor de convencer a los demás de algo
y latía ferozmente la sangre en la porcelana,
que no conocía el roce de labios sedientos,
sólo los ojos, la mirada, la vista.

De día se tornaban dóciles e incluso orgullosas:
toda la aspereza de vivir, del mundo,
se cobijaba en los objetos,
abandonando un instante los guindos
en flor y los pesados corazones de los moribundos.





MORANDI (de Severo Sarduy)



Una lámpara. Un vaso. Una botella.
Sin más utilidad ni pertenencia
que estar ahí, que dar a la consciencia
un soporte casual. Mas no la huella

del hombre que la enciende o que los usa
para beber: todo ha sido blanqueado
o cubierto de cal y nada acusa
abandono, descuido ni cuidado.

Sólo la luz es familiar y escueta,
el relieve eficaz; la sombra neta
se alarga en el mantel. El día quedo

sigue el paso del tiempo con su vaga
irrealidad. La tarde ya se apaga.
Los objetos se abrazan: tienen miedo.