LA POESIA Y LA PINTURA, 1626. Francesco Furini. Galería Palatina, Florencia. "La armonía es más fuerte que la luz"

Descripción de cuadros para Guillermo

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RETRATO DE DANTE -Lectura de Vasari- (de Juan Manuel Roca)


Retrato de Dante por Giotto
El arte
Era brutalmente sepultado
Por el teratológico
Caballo de la guerra.
Y apareció Giotto.
Llegó con su hágase la luz
Y hágase la sombra
Tras los escombros del sueño
Y las penurias del amanecer.
Cuando Giotto pintó a Dante
Con sus ojos de brujo
Y su perfil de gárgola,
Se alejó del Círculo
De los traidores
Que limpian sus cuchillos
En el púlpito de Luzbel.
Dante fue al exilio.
Giotto lo escondió
En una pared de de su taller.





Nota:  Giorgio Vasari, en sus Biografías (Vite, I, 5), describe así la relación entre Giotto y Dante:

"Giotto fue tan imitador de la naturaleza que en su época desterró completamente aquella torpe manera griega, y resucitó la moderna y buena arte de la pintura, e introdujo el retratar al natural las personas vivas, que desde hacía muchos centenares de años no se usaba. Por lo cual, aún hoy en día se ve pintado, en la capilla del palacio del Podestà de Florencia, el retrato de Dante Alighieri, coetáneo y amigo de Giotto, que amó por las excepcionales dotes que la naturaleza le había dado."

RESURRECCIÓN DE LÁZARO (de José Watanabe)

Resurrección de Lázaro, 1307-1308.
Giotto
( Basílica inferior de la Capilla de la Magdalena.
San Francisco de Asís. Asís. Italia)
 

El poder de su voz venía del convencimiento
de que él era Él,
y así llegó hasta tu sello de piedra
para ordenar que tus carnes entraran nuevamente
en el tiempo.

Y ahora limpia el atroz perfume de la muerte
en agua clara y fresca: lava tus largas vendas
en la corriente del río
como los pobres desaguan los interminables intestinos de ganado
que guisan y comen,
y luego enróllalas
y guárdalas.

Sé, pues, precavido
porque nadie sabe hasta cuándo durará el terrible
milagro.
Él dijo que te levantaras y no dijo más, ninguna promesa.
Tal vez solo tienes apurados días
para contemplar con tus ojos de carne rediviva
a tus hermanas comiendo pan y mollejas.

Debo decirte, Lázaro,
que aquí en Betania ya no tenemos noticias del Milagroso.
Sin profetas nos sentimos muy solos.

Cuando retornes a tu sepulcro
no volverás a escuchar
su voz impertinente detrás de la piedra.