LA POESIA Y LA PINTURA, 1626. Francesco Furini. Galería Palatina, Florencia. "La armonía es más fuerte que la luz"

Descripción de cuadros para Guillermo

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COLOR (de Carlos Marzal)

A José Saborit

Me atengo a la emoción
y no me atañe nada que la explique;
me ajusto a mi dilema y me conmuevo,
y no me incumbe nadie
que me despierte del vivir sonámbulo.

Por natural acontecer,
por puro suceder,
por simple cumplimiento estoy convulso.

Color, no te averiguo,
             me coloro.
Me corono de ti, color de espasmo.
Me consterno de ti, de ti me iriso.

Como restalla un látigo en el aire,
igual que se difunde
la resquebrajadura entre los hielos.
Como la combustión de un imposible.

Voluntad de color,
color querer,
antojarse color, color saberlo.

No quiero decir más.
Quiero decir con nada.
No pinto más en mí.
                Estoy en blanco.
Estoy en color vivo.

Música de la luz, te escucho y lloro.




(del poemario "Fuera de mí". Ed Visor)





EL ORIGEN DEL MUNDO (de Carlos Marzal)

El Origen del mundo
(Gustave Courbet)


No se trata tan sólo de una herida
que supura deseo y que sosiega
a aquellos que la lamen reverentes,
o a los estremecidos que la tocan
sin estremecimiento religioso,
como una prospección de su costumbre,
como una cotidiana tarea conyugal:
o a los que se derrumban, consumidos,
en su concavidad incandescente,
después de haber saciado el hambre de la bestia,
que exige su ración de carne cruda.

No consiste tan sólo en ese triángulo
de pincelada negra entre los muslos,
contra un fondo de tibia blancura que se ofrece.
No es tan fácil tratar de reducirlo
al único argumento que se esconde
detrás de los trabajos amorosos
y de las efusiones de la literatura.

El cuerpo no supone un artefacto
de simple ingeniería corporal;
también es la tarea del espíritu
que se despliega sabio sobre el tiempo.
El arca que contiene, memoriosa,
la alquimia milenaria de la especie.

Así que los esclavos del deseo,
aunque no lo sospechen, cuando lamen
la herida más antigua, cuando palpan
la rosa cicatriz de brillo acuático,
o cuando se disuelven dentro de la hendidura,
vuelven a pronunciar un sortilegio,
un conjuro ancestral.
                                       Nos dirigimos
sonámbulos con rumbo hacia la noche,
viajamos otra vez a la semilla,
para observar radiantes cómo crece
la flor de carne abierta.

La pretérita flor.

Húmeda flor atávica.

El origen del mundo.

ROJO (de Carlos Marzal)

Sobre el lienzo de lino inmaculado
que tensa el bastidor de la mañana
se trazó el primer día
                                         la pincelada roja.
Como si de repente la oblea de este mundo
comenzara a sangrar.
                  Como si alguien clavase
un alfiler en medio del pan ácimo
y de su corazón escapara una gota
de rojo inconcebible.
                                           Rojo ciego.

Escrito en sangre está, todo está escrito
con nuestra propia sangre derramada.
Esta sabiduría, esta belleza,
este edificio en pie del pensamiento,
esta aventura insomne
de ser sin que sepamos por qué somos,
están flotando sobre un mar de sangre.

Con la degollación de la inocencia
alguien trazó en el lienzo
                                                la pincelada roja.
Manchado en sangre está, todo lo inunda
un rojo enajenado.
                                     Un rojo ciego.




(del poemario " Metales pesados" Ed: Tusquets)