LA POESIA Y LA PINTURA, 1626. Francesco Furini. Galería Palatina, Florencia. "La armonía es más fuerte que la luz"

Descripción de cuadros para Guillermo

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CUBISMO ( de Claes Andersson)


(cubismo 1)

Cuando estamos acostados muy cerca uno de otro tienes
                 tres ojos
Dices que tengo un ojo grande o
                 cuatro pequeños
(si entornas los ojos)
Tu nariz se encuentra una veces aquí y otras allí
Así es como tuvo que yacer el primer cubista
                 para ver lo que vio
Tu nuca está en mis rostros mis orejas
                 son tu mejilla
Todas tus bocas están en mi frente
Mi ojo es tus labios
Tu mejilla las aletas de tu nariz tus cejas
                tus innumerables manos


(cubismo 2)

Acércate te veo desde todos los lados
                al misno tiempo
Es como en el peluquero
Espejos que reflejan espejos
Es como en los poemas de Bo Carpelan: la realidad
                no coincide con sus límites
Tu nuca es mi rostro
Mi oreja es tu mejilla tu boca es
                mi frente
Mi ojo tus labios tus ojos
Somos cada vez más en torno a nosotros tus caderas
               mis hombros
Mi vientre es tu risa
Nosotros somos todos aquelllos que vemos
Tus pechos son mis manos tus uñas son
               pájaros en mi piel
Un estremecimiento y desaparece toda la bandada
 
 
 
(del poemario " Los estragos del tiempo")

Tú puedes preparar tu color favorito (de Claes Andersson)


Tú puedes preparar tu color favorito.
Coges un poco del rojo de una rosa o de la sangre, un poco
                  de azul de la flor de la nostagia.
Coges amarillo del cielo, del chino o de la prímula,
                  negro de la melancolía.
Verde encontrarás en abedules y abetos, en la hierba
                  y en la tundra.
Coges blanco de cualquier sitio donde lo encuentres,
                  en la iglesia o en la carbonera.
Un poco de marrón nunca te faltará, siempre lo hay
                  allí por donde han pasado perro o caballo.
Azul encuentras de sobra en el mar o en la mirada
                 de tu amada.
Echas todos esos colores en un recipiente resistente
                 al fuego y los mezclas revolviendo a mano.
Lo colocas en el hormo de la vejez a la baja temperatura
                del cuerpo y horneas unos cuarenta años.
Sacas el recipiente.
Ahí tienes tu propio color, el gris, el gris genuino
                el auténtico gris personal.




(del poemario "Los estragos del tiempo")