LA POESIA Y LA PINTURA, 1626. Francesco Furini. Galería Palatina, Florencia. "La armonía es más fuerte que la luz"

Descripción de cuadros para Guillermo

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DEL ESCRITOR A VINCENT VAN GOGH ( de Jesús Mauleón)



Choca esos cinco, hermano muerto,
tú, el genial,
electrizado en gritos de rayos y llamas:
choca esos cinco del último y el menor en el fuego.

Choca tus huesos y tu muerte,
Vincent Van Gogh,
y ese incendio de destrucción y de gloria.

Me quedaré contigo en el silencio de tu tumba
mientras se abrasan de color las flores
y un fúnebre cortejo de marchantes
abruman de millones sus espaldas
con un tesoro en oro que en las tuyas
pesó como hojarasca puesta al fuego.

Me quedaré contigo en el silencio.
Déjame ser
tu hermano más humilde.
                                            Tengo
un gramo de locura,
aunque me sepa componer la imagen
de ruin y respetable.

Relájate en tus huesos, genio Vincent.
Ríete de mí
a mandíbula vacía.
                               Carcajéate.
Y perdóname
este borrón oscuro de injusticia:
artista ínfimo, en vida,
soy más que tú,
pues vendí cuatro libros, y mira, aún tengo
las dos orejas.



 

 

SEPULCROS REALES EN LA CATEDRAL DE PAMPLONA (de Jesús Mauleón)



Sepulcro de Carlos III el Noble y Leonor de Trastámara, 1416 y 1419
 Janin Lome de Tournay
Catedral de Pamplona


































Como vosotros, Garcia Ramirez, polvo Restaurador,
Sancho el Sabio con tu esposa Sancha
(la muerte sabia os sabe),
Teobaldo I, el Trovador sin voz y sin amante,
Enrique I, Felipe III, Carlos II,
el Malo para los franceses, y quién sabe si para el propio mal,
Carlos III, el Noble esqueleto en el mármol de Janin Lome de Tournay...

Como vosotros, huesos, huesos, huesos, por millones se lloran
en esta tierra de infanzones,
clérigos, cortesanos
y plebeyos, plebeyos, plebeyos,
tierra que vosotros hubisteis por vuestra
y ahora la ocupáis en parte mínina
y en el sentido más aproximado.

Humanos fuisteis, y hasta descabezasteis
un sueñecillo heroico. Lo que  hicisteis
narrado queda generosamente
en unas líneas de historia.

Pues bien, ahora nos toca
a nostros vivir (apresuradamente
lo constatamos)
y, aunque por plazo herido,
estamos por encima de todo lo que yace.
Dueños somos del aire
de respirar, mandamos
en dos brazos,
una cabeza levantamos
que la vida corona.
Somos, perdón, más que reyes si se nos compara con vosotros.

Reyed, yaced.
Ante la vida que nos alza
agachad vuestros restos apilados.

Monarcas nos llamamos, aunque pronto
nos quitarán este latido,
mucho mejor que un cetro,
y el oro muy precioso de la sangre en marcha.
La hora seca sonará
de abdicar.
Un empujón nos tumbará del trono
y nos allanaremos como todos
a vuestra estatura tan postrada.


Plorantes del sepulcro de Carlos III el Noble
Catedral de Pamplona