LA POESIA Y LA PINTURA, 1626. Francesco Furini. Galería Palatina, Florencia. "La armonía es más fuerte que la luz"

Descripción de cuadros para Guillermo

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GRULLAS -para el Maestro Hokusai- (de Gabriela López Bono)




Grullas para lecciones rápidas de dibujo simplificado. Hokusai



 Dieciséis grullas blancas se posan
sobre el papel rosado
del amanecer.
En trazos que nacen desde el pico
se encorvan las líneas creando sombras.

Unas inician el vuelo con las alas extendidas.
De pie contemplan el cielo
o buscan inclinadas su alimento.
Ajenas están dos, de espaldas;
otras dos, ocupan el centro de la escena.

La pincelada sabia de un maestro
pintó la sabiduría de las grullas.

Los débiles ven en ellas un abrazo protector
y las almas, su viaje al paraíso.

Con un pliego se da forma a una grulla de papel.
Con mil grullas, se concede el deseo más profundo:
mi deseo es un poema que venere este dibujo.
Ya estoy doblando la hoja.


LA GRAN OLA (de José Pérez Olivares)


La gran ola de Kanagawa, entre 1830-1833
Museo Metropolitano de Arte, Nueva York
Katsushika Hokusai

























Supongamos que la Gran Ola cobra vida en el viejo grabado de Hokusai, y desciende con toda su fueza sobre las islas y los mares de Japón. Es una ola gigantesca arrastrándolo todo, una ola rugiente nacida, de súbito, en un extraño meridiano envuelto en los efluvios del calor y las estaciones muertas.
Supongamos que esa ola es la última noticia del siglo. Surgió en la mano del artista y ahora es un poderoso remolino de agua, una tromba a la altura de un rascacielos neoyorkino.
Cuando termino de escribir este poema, la Gran Ola estará arribando seguramente a la tibias aguas del Caribe, precedida de vientos que azotarán el litoral y la bahía. Su espuma amenazante mojará los pies de los niños, saltará los peldaños que conducen a mi casa, se deslizará por debajo de la puerta rumbo a las grises habitaciones donde yo deambulo conversando con mi sombra a la caída de la tarde.
La última imagen que tendré será la de mis papeles flotando con pereza encima de una ola.


DE LA PROFUNDA TAREA (de Normand Argarate)









Hokusai pinta una hoja.
Cien años demanda su tarea.
Con paciencia elabora
las finas nervaduras
los ínfimos detalles.

Al final se estremece.
Nunca sabremos
si la hoja o su mirada.

PINTURA (de Héctor Freire)



El gato
Hokusai

En su zoología de intimidad, el gato de Hokusai
destaca el impudor que pretende evitar,
la infinitud de aquello que los humanos ignoramos.
Quizás por eso, su ocio nos resulta demasiado trabajoso.
En ese “vacío pictórico” - inservible a efectos descriptivos-
se ajusta el contenido de su imagen:
una humilde silueta recortada que elimina cuanto sobra.
Por un instante ese signo de mesura
nos hace olvidar la violencia del mundo.

LOS AMANTES - GRABADO ERÓTICO DE HOKUSAI - (de José Watanabe)

Abundantes ropas envuelven a los amantes,
sólo un hombro o un muslo están desnudos como pulpas de luz
y los sexos en su quieta fiereza.

Si el acoplamiento es inmóvil, las sedas de las ropas
no dejan de ondular. Las telas,
delicadamente estampadas
con menudas flores de una primavera geométrica,
se deslizan por toda la esterilla, avanzando
y acumulándose en pliegues breves y rápidos.

Si la luz de la carne es blanca,
las sedas fluyen como un río de varia coloración, un río
que se desprende del cuerpo de los amantes
que, cerrados al mundo, ignoran
cómo se agitan esas pequeñas flores rojas.

ACERCA DE LA LIBERTAD ( José Watanabe)

Esta mañana he comprado un pájaro
como se compra una fruta
un ramo de flores.
Dicen que Hokusai compraba pájaros para liberarlos.
También Leonardo
pero midiéndoles el impulso y el rumbo.
Posiblemente en la infancia he pintado pájaros
pero jamás les he hallado relación exacta con los aviones.
Estoy tentado a liberar este pájaro
a devolverle
su derecho a morir sobre el viento.
Me van a pedir razones.
Sentiré la obligación de hablar acerca de la libertad
pero mi familia que es muy lógica
dirá que afuera solo
con el viento
a ver qué hago.


Del poemario "Elogio del refrenamiento", Ed: Renacimiento

HOKUSAI, EL VIEJO MAESTRO, QUE PINTÓ UNA OLA COMO NADIE HABÍA PINTADO UNA OLA ANTES QUE ÉL (Jan Erik Vold)

Hokusai
llegó
casi a los 90. Cuando tenía 75
años, dijo
de sus cuadros: Empecé a dibujar
cosas cuando tenía
6 años. Todo lo que conseguí hacer
antes de los 50, no vale
nada. Cuando llegué a los 70
aún no había hecho
nada
bueno. A los 73 años
empecé a comprender
las formas básicas
de animales y plantas.
Cuando llegue a los 80, habré
comprendido más, y cuando tenga 90
conoceré
los misterios del arte
hasta el fondo
—así es que cuando llegue a los 100
produciré
cosas elogiables. Para no hablar
de los años
siguientes.
Ahora lo esencial es
seguir en marcha.