Exequias de la reina María Luisa de Orleans. Sebastián Muñoz |
Oscuro
Gran formato.
Rojo el dosel y rojo el cubrecama
de simétricos pliegues en oblicua caída
hasta besar la alfombra, también roja,
que en pliegues cae por la escalinata.
Todo es barroco aquí:
el fulgor apagado de la plata
en altos candeleros llameantes,
el oro en la casulla
(de ultramar vino y a ultramares vuelve),
y, en la penumbra, los severos rostros
de la corte española.
Profusión de figuras
para ahuyentar el miedo al horror vacui.
Y el horror de la muerte en primer plano:
cuencas oscuras, risa de victoria
-entre desolación de los cupidos-
Luce la calavera coronada.
Todo es barroco aquí.
Todo es vestigio
de una España de luces y de sombras.
Monumento a la muerte, no a la vida,
(catafalco al declive de una patria:
Nec semper lilia jloreni, reza el lema,
con palabras de Ovidio, en una cinta)
que, magnífico, reina
en sala americana:
Exequias de la reina María Luisa
de Orleans, en la Hispanic,
por un pintor de cámara.
(de Francisco Ruiz Noguera, del poemario "Otros exilios". Huelva, Diputación Provincial, 2010;
de Sebastián Muñoz, "Exequias de la reina María Luisa de Orleans", de la Hispanic Society de Nueva York)